Mismo equipo, misma seguridad. Solo cambia dónde se coloca. Su elección define cómo procedemos.
El soporte de aluminio plateado se coloca encima del mostrador y se fija con cuatro tornillos largos que atraviesan la lámina — igual que un punto de venta físico. La tablet se asegura entre dos pestañas con cerradura de llave incorporada.
Es la opción ya conocida del comercio: visible, accesible al paciente al firmar su salida, y se puede reposicionar si en algún momento se reorganiza el área.
Ocupa unos 13×9 cm de superficie. Tablet vertical, marco discreto.
El bracket metálico se fija a la pared adyacente al mostrador con cuatro tornillos al firme del muro. La tablet se aloja en el bracket y se asegura con cerradura — queda como un kiosko institucional, similar a los totems de banco o aeropuerto.
Es la solución de instalación permanente. Mantiene la superficie del mostrador completamente despejada para el personal y posiciona la tablet a una altura cómoda y visible para los usuarios que se aproximan al punto de salida.
Las dos formas de instalación cumplen exactamente con los mismos requisitos de seguridad. No hay diferencia funcional entre ellas en cuanto a protección del equipo.
La placa base (mostrador) o el bracket (pared) se atornilla con cuatro puntos. Quitar el equipo requiere acceso por debajo del mostrador o destornillar desde el muro.
La tablet queda asegurada en su clamp metálico con cerradura. Solo el personal autorizado conserva la llave; sin ella la tablet no se desmonta.
La instalación procede en una oficina con puerta o control de acceso al personal — la tablet siempre vive del lado interno, nunca expuesta a paso abierto.
La placa base incluye cuatro pernos largos que atraviesan la lámina y se aseguran con arandela y tuerca por debajo. No es un soporte de mesa sobrepuesto: queda físicamente integrado al mueble.
Las dos opciones son igual de seguras. La decisión depende únicamente de su preferencia: liberar el mostrador, o tener el equipo visible sobre la superficie de firma.